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¿De verdad va a servir de algo la COP25? Reflexiones y Aportaciones

COP25 CHILE MADRID

COP25 CHILE MADRID

En una reciente encuesta de la empresa demoscópica 40dB, realizada antes de la COP25 de Madrid, seis de cada diez españoles piden medidas muy urgentes contra el calentamiento global del planeta y más de 9 de cada 10 se mantienen alejados de posiciones negacionistas y afirman creer en el cambio climático. Por lo tanto, y de una vez por todas: ¿de verdad va a servir de algo la COP25?

Hasta ahora, pocas son las acciones reales efectivas desarrolladas por estos 197 países, de la 25ª “Conference of the Parties” (firmantes del Protocolo de Kioto).

No es que me haya levantado hoy pesimista, pero hay aspectos de la cumbre de Madrid que me chirrían:

Por ejemplo; le echo un ojo al informe del Observatorio Europeo de Corporaciones, el Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) y Ecologistas en Acción y veo que poderosas empresas patrocinadoras del evento tienen en muchos aspectos poco que enseñarnos respecto a la “ecogestión” que desarrollan. Entre las que más me han llamado la atención:

LAS 50 EMPRESAS RESPONSABLES DE LAS MAYORES EMISIONES DE CO2

No sé a vosotros, pero ver de repente a todas estas corporaciones, junto a muchos políticos, haciendo paripés ecológicos en la CP25, enarbolando la demagogia del “Greenwashing” me saca de mis casillas.

Por otro lado, adivinad qué político llegó a una alcaldía con el apoyo de recalcitrantes negacionistas, con la promesa estrella de eliminar “Madrid Central” (qué obsesión por eliminar algo por el simple hecho de que lo ha hecho un rival político) y tras el estirón de orejas que le dio la judicatura, recordándole que los convenios a nivel europeo están para cumplirlos, se enfundó un chándal con el logotipo de Iberdrola y declaró a la Capital de la Nación “Ciudad Verde” (con dos…). Todavía estoy oyendo las risas del señor Mario Ágreda (delegado del movimiento indio de América) cuando le recordó a este político que el Amazonas es más importante que una iglesia. Aunque esta última sea un icónico referente parisino desgraciadamente calcinada. En fin, como digo, muchos políticos deberían pensar en la huella de carbono que generan sus incongruentes declaraciones y gestiones.

C025 de Madrid

 

 

Si no exigimos a nuestros políticos y a las grandes empresas un serio cambio, veremos justificar a nivel individual muchas actuaciones intentando (como en la viñeta) eximirnos de responsabilidad. Mirar para otro lado cuando el compromiso y la solución debe ser GLOBAL, es de cobardes.

 

Respecto a la política internacional, la participación en la COP25 de EE.UU me parece, cuanto menos, contradictoria, después de que anunciaran su abandono del “Acuerdo de París”. Esperemos que Trump pierda las elecciones y no se haga efectiva la citada salida del Acuerdo, el año que viene. También China cuenta con un stand en la cumbre, a pesar de liderar la lista de los países más contaminantes del planeta, y de haber multiplicado por tres el uso del carbón entre 2000 y 2018. Además, la cumbre alberga pabellones de países productores de petróleo como Arabia Saudí. Por si fuera poco, la India, Brasil y Sudáfrica también han manifestado su negativa a “acelerar” sus actuaciones contra las emisiones contaminantes.

Volviendo a nuestros políticos nacionales, el pasado jueves día 5 se habló sobre electromovilidad, en el stand de España, dentro de la COP25, en un acto que contó con la presencia de la Ministra de Industria Reyes Maroto, y que reunió a representantes de la industria del automóvil como Volkswagen y Renault.

En palabras de la Ministra:

Hay países que queremos aumentar la acción climática en coherencia con lo que nos está diciendo la ciencia y otros que son partidarios de que nos quedemos en la letra pequeña de lo que se dijo hace cuatro años

Otras declaraciones interesantes fueron las del ex ministro de Industria Miguel Sebastián, que actuó de moderador:

Hace diez años no estábamos preparados, pero hoy sí”;  “Ahora estamos en otro tiempo, hay más actores, tenemos el cambio tecnológico, el presupuesto, y los apoyos del público y del sector industrial”, dijo el ex ministro.

¿Y cuáles pueden ser las soluciones? Todavía hay motivos para la esperanza.

Julia Poliscanova, responsable de la T&E (Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente), afirmó que:

“…los últimos coches de combustión se venderán en la década de 2030, y hay que preparar el cambio desde ya, o no tendremos tiempo. Hemos llegado a acuerdos para poner una fecha para acabar con los motores de combustión, no más tarde de 2025. Pero no podemos esperar a 2025; tenemos que empezar hoy para preparar el reto de esta transición”.

Por otro lado, las organizaciones ambientalistas exigieron en la rueda de prensa celebrada el martes en la COP25 “una acción de gobierno decidida y urgente para afrontar la emergencia climática y sus consecuencias”. También exigieron liderazgo nacional e internacional porque “sólo quedan diez años para evitar consecuencias irreversibles” tal como ha advertido la ONU.

Los representantes de Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF (World Wildlife Fund) señalaron la importancia de aprobar cuanto antes la Ley de Cambio Climático y Transición Energética que lleva paralizada desde hace meses, y que “debería ser la primera ley que se apruebe tras la reciente declaración de emergencia climática de nuestro país”.

El coche eléctrico, como solución individual, no será cosa de ricos

Los agentes del sector coinciden en señalar que la tecnología actual y la producción a escala, van a permitir un abaratamiento de los costes de producción del coche eléctrico. El precio del vehículo ya no será un factor tan negativo, especialmente si se tiene en cuenta el ahorro que supone el uso de la electricidad frente al alto coste de los combustibles fósiles. Por no hablar de las reparaciones, que son prácticamente inexistentes en el coche eléctrico.

La “democratización” del coche eléctrico continuará gracias al mercado de segunda mano, que surgirá de una forma más rápida que la acostumbrada, en un plazo de dos años, tal como vaticina la responsable de la T&E . Además, la electromovilidad -que incluye a otros vehículos como las motos y los patinetes- trae consigo nuevas formas de consumo que diluyen el concepto de propiedad. Por ejemplo, para conducir un coche eléctrico por el centro de ciudades como Madrid o Barcelona no hace falta comprar uno. Ya están disponibles mediante aplicaciones móviles, con un coste de poco más de 20 céntimos por minuto.

España podría y debería liderar la transición eléctrica

No es sólo porque lo diga la ministra Maroto. Desde instancias europeas como la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente se señala que el coche eléctrico es una gran oportunidad para España. No en vano es en la actualidad el octavo productor, y podría subir hasta el tercer puesto si se dan las circunstancias adecuadas. ¿Cuáles serían las circunstancias ideales para favorecer el despegue del coche eléctrico en nuestro país?

Hora de exportar energía limpia

Desde el punto de vista de los productores, el planteamiento es nítido. En boca de Luca de Meo, presidente de Seat-VW:

“ La motivación no vendrá por sí sola… Necesitamos un estándar legal, y una estabilidad. Nuestro negocio está basado en la fabricación en escala, y necesitamos saber si nuestros vehículos se pueden utilizar en tal o cual ciudad”.

Es decir, básicamente, los fabricantes de coches quieren una buena red de recargas y unas baterías estandarizadas para poder empezar a democratizar la movilidad eléctrica. Pero también exigen a la Administración que se implique a nivel legislativo.

Personalmente creo que un sistema fiscal que incentive determinados hábitos y consumos, al mismo tiempo que penalice otros menos limpios, sería lo ideal. Ya se está planteando este punto de vista a través de los conocidos “Bonus-malus”. El que contamine que pase por caja. Así, la mayoría de los proyectos emprendedores, optarán por implantaciones más sostenibles, porque además serán más baratas y rentables.

Muertes Por Contaminación del Aire

 

Al final, desconozco si va a servir de algo esta COP25. Cuentan los que estuvieron montando el evento, que resultaba paradójico y contradictorio que absolutamente todas las piezas de los stands, las sillas, las mesas, etc., etc., vinieran envueltas  en enormes plásticos. O nos lo tomamos en serio y cambiamos de verdad muchos de los paradigmas de consumo que tenemos, o mucho me temo que pronto engrosaremos la lista de especies extinguidas. Quizás sea mejor así, por el bien de la vida en el planeta Tierra.

Mientras tanto… nos echaremos unas risas (¿para no llorar?):

 

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