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El coche eléctrico y el precio de la luz. El colapso de la sociedad actual

El precio de la luz no hace más que subir y subir y batir récords uno tras otro.

Algunos dicen que por la falta de lluvias, el viento y el sol. Otros que por los impuestos y la oferta y la demanda. Otros muchos dicen que con la llegada del coche eléctrico el precio subirá tanto que costará lo mismo “llenar el tanque” de un coche eléctrico que uno de gasolina y que, por añadidura, al tener que producir más energía en las centrales, habrá más contaminación.

Un coche eléctrico medio consume unos 15 kWh a los 100 km. 15 kWh que son los mismos que una familia media podría consumir al día en su hogar.

Actualmente el precio del kWh ronda los 0,14 € y en tarifa nocturna 0,06 €, lo cual, cogiendo la calculadora, hace un precio a los 100 km de 2,1 €.

¿Cuánto costaría la luz si se igualara con un coche de gasolina?

Un coche medio con un consumo de 5 l/100 km y con un precio el litro de 1,3 €/l hace un total de 6,5 €/100km, prácticamente el triple. Así que el precio de la luz rondaría los 0,42 €/kWh. Así, una familia media gastaría al mes unos 200 € en el consumo doméstico y otro tanto en el consumo del coche. Este gasto extra no se lo pueden permitir muchas familias y otras reducirían su consumo a lo más básico como una nevera, unas cuantas luces de vez en cuando y por supuesto empezaría a prescindir del coche eléctrico.

La gente comenzaría a buscar otros medios alternativos. Emplearía velas, antorchas y lámparas de aceite, haría sus propios cultivos para prescindir de todo producto elaborado que requiera nevera y emplearía caballos en lugar de un vehículo.

Esto provocaría que la industria se paralizara, bien por no poder pagar la luz o porque sus productos dejarían de consumirse. Sus empleados buscarían otros empleos o volverían a sus casas para construir esas granjas o pequeños negocios.

Panadero medieval usando horno de leña

Se abandonarían las ciudades y comenzaríamos a juntarnos en pueblos y aldeas para hablar más con los vecinos abandonando el concepto de ciudad dormitorio. Volveríamos a la Edad Media, contaminaríamos menos y seguramente seríamos más felices.

Pero toda esa “catástrofe” puede evitarse y la solución la conocemos. Siempre ha estado ahí y, aunque criticada y discutida, funciona.

Esta solución se llama autoconsumo.

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