Después de tres meses y 5.000 kilómetros de pura tranquilidad al volante con mi Nissan Leaf 2 toca ir de vacaciones; este año… al sitio de siempre, Sanxenxo. Sin embargo, aún me quedaba una última “prueba importante” que hacer con mi Leaf: los desplazamientos “largos” por autopista.
A lo largo de estos tres meses, y después de algún interesante comentario en mi anterior artículo, he ido probando diferentes formas de conducir con mi coche, principalmente a la hora de activar y desactivar el modo ECO, el e-Pedal y el Pro-Pilot. Contestando a una de las dudas que la gente suele tener, con mi Nissan Leaf 2018 de 40 kWh, lo máximo que he sido capaz de hacer han sido 291 km con una carga completa. El problema de esta prueba, es que no la puedo hacer muchas veces, ya que la mayor parte de las veces tengo que recargar el coche antes de vaciar la batería para poder hacer los desplazamientos de mi vida diaria. En consecuencia, he de decir que dudo mucho de que se pueda llegar a lograr la autonomía anunciada por Nissan, aunque por desplazamientos en ciudad, y sin forzar mucho el coche, seguro que se pueden hacer 300 km sin excesivos problemas.
Media de consumo Leaf con una sola carga – 291,3 km
Desde el otro artículo, como ya mencioné, me dediqué a conducir sin el modo ECO y sin el e-Pedal para ver si realmente mejoraba mi consumo, y he de decir que, de antemano, Luis tenía razón: por un lado el e-Pedal consume más de lo esperado, y por otro lado creo que el modo ECO sólo limita la potencia disponible en el acelerador. Es decir, si se controla bien el acelerador el modo ECO no tiene sentido y el e-Pedal, a pesar de ser muy sencillo de usar, tiene dos grandes desventajas: el consumo y que después ya no sabemos conducir un coche “normal”. Personalmente, de vez en cuando aún sigo cogiendo el coche de mis padres, y últimamente no hago más que rascar las marchas, pero hay que seguir conduciendo esos coches, si no me olvidaré de conducir coches con motores térmicos.
Seguiré haciendo mis pruebas y estadísticas para comprobar cómo evoluciona tanto mi forma de conducir como del coche en sí. Para haceros una idea, aquí os dejo los consumos medios semanales que voy teniendo (en azul las medias de cada semana, y en rojo como evoluciona la media desde que compré el coche).
Evolución de los consumos semanales y promedios
Ahora, centrándonos en el tema principal de este artículo, voy contar un poco la “odisea” de mis primeras vacaciones con coche eléctrico. Para poneros un poco en antecedentes, diré que vivo en Narón, al lado de Ferrol, en Galicia, y llevo ya muchos años yendo de vacaciones a Sanxenxo, en Pontevedra (la Marbella gallega, la llegan a llamar algunos).
Primer problema: llegar; de antemano parece un tontería, pero nunca había hecho un trayecto tan largo, y menos aún por autopista. Según mis cálculos, no debería de haber problema; tengo 40 kWh para hacer un trayecto de 160 km. Es decir, con andar 1,6 km por cada porcentaje de uso de la batería no habría problema (lo que en teoría sería un consumo de 25 kWh/100km). La orografía del trayecto no debería ser tampoco un problema: sacando el primer tramo, el resto tiene subidas y bajadas normales, así que… me arriesgué a hacer el trayecto a 120 km/h; velocidad legal máxima todo el tiempo. Resultado: un consumo medio de 18,5 kWh/100km y llegar a destino con sólo un 9 % de la batería. Llegué, que era lo importante, y siempre tenía la posibilidad de bajar la velocidad para aumentar la autonomía.
Ruta Ferrol-Sanxenxo, y las medias del viaje
Segundo problema: recargar; de antemano otra tontería, en el 2018 malo será -pensé- que no haya un enchufe en algún sitio, pero estaba equivocado. Con todo planificado para las vacaciones, decidí buscar un punto de recarga por la zona. El único disponible está en un hotel, pero como no iba a hacer noche allí no fue mi primera opción, sino el “as” que guardaba en la manga por si no encontraba alguna solución pública.
Puntos de carga disponibles en Sanxenxo según diferentes servidores
Para cargar, mi primera opción fue ponerme en contacto con el ayuntamiento a través de su página web, opción de la que aún estoy esperando respuesta. Días después, a través del mismo sistema, traté de ponerme en contacto con la concejalía de turismo, con el mismo resultado. Finalmente, decidí llamar directamente a la oficina de turismo del ayuntamiento y consultar la disponibilidad real de un punto de recarga público, ya que podían tener alguno para uso de servicios propios del ayuntamiento, que me dejasen usar para recargar la batería para poder volver a casa. Comento esto, porque ya me ofrecieron en varios ayuntamientos de mi zona esa posibilidad de recargar en “protección civil”, ya que tienen vehículos eléctricos allí, y en caso necesario no tendrían problema en cedérmelo para una urgencia.
Continuando con mi historia, desde Turismo del ayuntamiento ninguna posibilidad ni conocimiento de ningún punto de recarga; sí que me consiguieron el teléfono del parking público y allí me informaron de que tienen la idea de ofrecer el servicio de recarga eléctrica en un futuro, pero no a corto plazo (supongo que para el año que viene). Como ultima opción, y ya casi con la idea de cambiar el coche por el Micra 1.0 gasolina de mi madre, llamé al Hotel Augusta Spa Resort, que es el único cargador que aparece en las web de mapas eléctricos. Sorpresivamente, fueron todo amabilidades y ningún problema por ir a recargar a sus instalaciones a pesar de no estar hospedado en el hotel; como mucho, me dijeron que tendría que pagar un día de garaje para tener acceso al cargador y listo; menos de 8 € por un día, tiempo suficiente para recargar (diría) cualquier coche, ya que según la información de las webs tienen cargador de hasta 32 A.
Conclusiones para los viajes largos: No esperéis que el Nissan Leaf de 40 kWh haga más de 200 km por autopista a 120 km/h (e incluso diría 175 para asegurar). Esta distancia de autonomía es muy parecida a la que auguraba desde la primera semana con el coche, que a los que me preguntaban les decía: 378 km en teoría, 300 km por ciudad, 250 km por nacional y 200 km por autopista.
Con respecto a los puntos de recarga, sólo decir que le pondría un punto negativo al ayuntamiento de Sanxenxo pues entiendo que, viviendo tanto del turismo como viven, deberían ser más pro-activos ante la “novedad” del coche eléctrico; y un punto positivo para el Hotel Augusta, que como ya dije fueron todo amabilidades y buscaron solución a mi problema de recarga.
Cuando tenga más datos de viajes largos volveré a hacer estadísticas y publicar mis conclusiones para teneros informados de datos reales.
