¿Alguna vez has visto una discusión? ¿Te has involucrado en ella por estar aferrado a una idea? ¿Choque entre ciencia y verdad? ¿Cómo la veías? ¿Parecía que desde fuera no tenía sentido? El ser humano está tan obcecado en mantener su supervivencia y su sistema de creencias que no soporta concebir otra verdad. ¿Qué significa esto? Que todo conflicto viene de la mente.
El ser humano es un buscador. Su mente siempre anda buscando nuevos retos. Del mismo modo que siempre busca explicaciones a las tradicionales preguntas: ¿de dónde vengo? y ¿a dónde voy? Si te fijas, estas preguntas tienen algo en común: no apuntan al momento presente. El ser humano parece obsesionado por controlar tanto todo que se olvida de que sin el momento presente no existiría pasado, ni futuro.
¿Y si la Tierra realmente fuese plana?
La mente empieza a determinar y buscar “sus verdades” a fin de dar sentido a su vida. Determinar que el Real Madrid o el F.C. Barcelona es el mejor equipo de fútbol del mundo poco cambia. La verdad, esa verdad que determinamos como real en nuestro día a día, sigue siendo la misma. ¿Cuántas ideas a lo largo de la historia de la humanidad se han afirmado sin ser cuestionadas? Y si se cuestionaban podías terminar en la hoguera. ¿No creéis que es ingenuo pensar que esto ya no sucede? No, no me refiero a la hoguera, pero sí al hecho de no cuestionar las verdades que se nos plantean.
Determinar que los vehículos eléctricos, los híbridos o los de combustión son el futuro o la mejor opción, es una afirmación que poco importa, más allá de las repercusiones que tiene para el ego y la mente. La VERDAD con mayúsculas viene determinada por algo que sobrepasa lo anterior, en especial si atendemos a las valoraciones mundanas de los humanos.
Podíamos decir que todo lo que existe en la naturaleza es VERDAD; que luego digamos que la tierra es redonda o plana, son meramente interpretaciones que hace el ser humano en base a su percepción de la realidad. Si vas a la costa y trazas una línea en el horizonte del océano podrías observar que es curva y determinar que la tierra no es plana. Contrariamente a lo que se estuvo diciendo durante siglos. El ser humano trata de dar sentido a su vida con sus afirmaciones.
Los 3 cerebros: reptiliano, límbico y neocortex
La ciencia ha ido evolucionando con el paso del tiempo. Muchos científicos de éxito han afirmado “verdades” que posteriormente se comprobó que no eran “tan verdades”. Aquí tienes algunos ejemplos. Incluso cosas que estudiábamos cuando íbamos al colegio han cambiado hoy y algunos ejemplos son: la teoría de la Evolución de Darwin, la teoría de la Tectónica de Placas y los planetas del Sistema Solar.
A lo largo del tiempo han cambiado y evolucionado tantas ideas y conceptos que aferrarse a uno resulta absurdo. De hecho, todas las ideas que se planteen como argumentación o justificación de una no tienen por qué ser falsas, pero tampoco ciertas.
¿Cuántos estudios podemos encontrar que demuestran una cosa? ¿y cuántos que demuestran la contraria? Resulta tremendamente divertido ver cómo dos personas confrontan sus ideas creyendo que tanto uno como otro tienen razón. Pero la verdad es que ninguno tiene por qué tenerla. O si lo prefieres, los dos pueden tener razón y ambos formar parte de la verdad. La cuestión es que tanto uno como otro están tan aferrados a sus ideas que no son capaces de soportar las ideas del otro. Nos aterra pensar que sea cierta una idea que va en contraposición a la propia, pues supone perder el control, la seña de identidad y al mismo tiempo afrontar el miedo a reconocer que no sabes dónde estás y el temor por lo que pueda venir. Es una situación de desprotección que no muchos están dispuestos a vivir.
Cerebro reptiliano – Fuente: www.educacionline.com
En una ocasión escuché que para ver algo bien hay que formar una esfera que abarque todos los conceptos, para así tomar una visión general.
Hace unos días leía una noticia que decía que los vehículos eléctricos contaminaban igual que los de combustión debido al rozamiento de los neumáticos con el asfalto y al uso del freno. Quizás tenga su razón, pero ¿realmente este estudio engloba todas las variables? La cuestión es que si queremos englobar una idea que contenga la anterior la esfera tendrá que ser más grande y este proceso se puede repetir infinitamente. ¿En qué momento tendremos todas la variables en la ecuación?
Si nuestra percepción no engloba todo, es muy probable que nunca tengamos todas las variables. Ya indicaba en un artículo anterior que hay estudios que determinan que sólo somos conscientes del 1% de lo que percibimos. ¡Desechamos el 99%! Aunque tal estudio fuese incorrecto y sólo asimilásemos el 50% de lo que percibimos, seguiría resultando absurdo argumentar que lo que percibes es VERDAD. Pues existe la mitad de las probabilidades de que estés en lo incorrecto.
Entonces ¿por qué discutimos? La mente del ser humano evita afrontar ciertos sentimientos, especialmente los asociados a situaciones de miedo o amor. Es lógico, pues ambos son lo mismo. Queremos vivir la vida, pero no la muerte, sin comprender que no existiría una sin la otra. Queremos vivir el amor, pero tenemos miedo a sentirlo; entonces surgen los celos. Es natural y biológico, la mente huye del sentimiento de miedo. Aquí surge el cerebro reptiliano, el que nos lleva a luchar por sobrevivir. Nos empeñamos en sobrevivir a costa de no escuchar a nuestros sentimientos. Sí, esos mismos que nos dicen quién soy yo.
Da igual lo que argumentemos o creamos, simplemente la VERDAD es, independientemente de lo que tu percepción o tu mente te diga.
