Hoy por hoy existe la necesidad de tener un vehículo privado en casa para solventar necesidades básicas como ir a trabajar, traer tu compra a casa, ir a una urgencia o simplemente pasear sin las limitaciones del transporte publico, pero para usarlo la ley te exige la obtención de un permiso de conducción, “el carnet de conducir”. Cuando empiezas en la autoescuela leyendo el temario te das cuenta de que éste se enfoca al conocimiento y manejo de un coche de combustión con cambio de marchas manual, y de manera más rara en el uso de una caja de cambios automática.
Todo se enfoca a saber las revoluciones donde se deben hacer los cambios de marcha en un diésel o cuándo hacerlas en un gasolina, en el mantenimiento del motor, cambios de aceite y tipos de aceite, observar las averías de un embrague, pero no se nombra el mantenimiento y particularidades de un vehículo eléctrico. Ahí te das cuenta de que el coche eléctrico no es un asunto que interese a la mayoría de autoescuelas y parece ser que tampoco a la DGT, aunque después se oigan declaraciones al respecto, pero en la práctica y en la teoría no se vislumbra ese interés.
Estudias el temario, vas a examen y si apruebas pasas a las prácticas. En algunas autoescuelas puedes hacerlo a la vez, pero lo normal es dar un paso y luego el otro, y aquí es donde te das cuenta de que el coche eléctrico prácticamente no existe, la mayoría te ofrece coches diésel de cambio manual, y alguna ofrece cambio automático para ofertar la inclusión de discapacitados, y así lo publicitan. De hecho, sacarte el carnet en automático te penaliza con una observación en tu preciado y anhelado carnet.
El vehículo eléctrico facilitaría la tarea del aprendizaje puesto que no tendrías que aprender la mecánica de apretar el embrague y cambiar de marchas, de buscar el punto de fricción para mantener el vehículo parado en una pendiente antes de iniciar la marcha. Con el VE no tienes que recordar el cambio a 1ª en cada detención, no tienes que aminorar marchas en un carril de deceleración, en definitiva tu tarea se reduce a acelerar y a frenar, muchas veces usando solo el acelerador, regenerando en cada detención. Si esto quita estrés al alumno y facilita el aprendizaje de tareas tales como disciplina de carril, atención a las señales, manejo adecuado del volante en cambios de dirección, ¿por qué no se ofrece un vehículo eléctrico como opción?. Igual sí lo eligen y no lo sabemos. ¿Buscamos?
Cuando en tu buscador de Internet pones coche eléctrico de autoescuela sólo aparecen noticias de dos autoescuelas que han puesto el Renault Zoe en su flota de vehículos. La pionera fue la autoescuela del RACC en el año 2014 y los tiene en Barcelona y León, y la última en dar el paso según las noticias ha sido la Autoescuela Trébol ubicada en el municipio canario de Telde, también con un Renault Zoe en su haber. Nada más, no encuentras nada más en el resto del Estado. Triste panorama, aun se augure que el 5% de las autoescuelas de las 9.000 existentes van a tener un vehículo 100% eléctrico en sus flotas. Lo han leído bien, el 5% de 9.000.
Este panorama te lleva a reflexionar y a hacerte la siguiente pregunta: si un vehículo eléctrico tiene menos mantenimiento, es más fácil de conducir, consume menos y por tanto ahorras y es limpio ¿por qué las autoescuelas no lo eligen como vehículo idóneo para dar las prácticas a conductores novatos? ¿Tendrá que ver el precio de compra? ¿Será por los tiempos de carga lenta? ¿Pensarán que con un eléctrico darían menos prácticas y por tanto no sacan la misma rentabilidad por alumno? ¿Es posible que con un VE tengan que abaratar el coste de las prácticas, al no tener que hacer tanto mantenimiento , ni reparaciones, ni gastar tanto en “repostar”? Lo que lleva a preguntarse que, si ahorran en mantenimiento, reparaciones y recargando baterías, ¿por qué seguir con vehículos de combustión/explosión?. Que cada uno saque sus conclusiones.
El cambio se dará, tarde o temprano, pues en los próximos años las ciudades prohibirán la circulación de vehículos térmicos y limitarán el estacionamiento de dichos vehículos en sus calles. Entonces y sólo entonces algo más de ese 5% augurado introducirá en su flota coches eléctricos, para cumplir con la legislación y poder realizar su actividad sin limitaciones. Para esos días es posible que la DGT solo tenga un permiso B y no ponga marcas en tu permiso, puesto que lo más seguro es que el mercado empiece a estar copado por vehículos de propulsión 100% eléctrica y no sea menester enseñar el uso de un embrague. Lo triste es esperar a que prohíban para que cambien y no den el necesario paso a lo eléctrico, dando ejemplo y siendo la punta de lanza del cambio.
Edgar Viera Damas
Miembro de la AUVE de Santa Cruz de Tenerife
