A día de hoy no lo es, el hidrógeno no será el futuro de los vehículos cero emisiones. Actualmente generar hidrógeno es tres veces menos eficiente que generar electricidad con fuentes renovables y eso sin contar las posibles fugas que se producen en el proceso.
Aparte de eso la adquisición del vehículo supone como mínimo el doble de precio que un eléctrico puro BEV, recordadlo cuando veáis anuncios de coches fuel cell, te quieren vender un futuro en el que ellos mismos no creen.
No debéis olvidar que el propósito del coche de hidrógeno es sembrar dudas sobre los coches a batería, si os fijáis están promovidos por empresas que quieren estirar el chicle de la combustión + hibridación gracias a esas dudas. Por ello no les duele en prendas en gastar ingentes cantidades de dinero en campañas que no se traducen en ventas, solo conducen a crear dudas y ante ellas la gente se refugia en lo conocido, el motor de combustión y aquél que quiere ser un “poco” más osado se lanza a por un híbrido.
Hasta hace poco eran tres grandes marcas que están impulsando los coches de hidrógeno: Toyota con el Mirai, Hyundai con Nexo y Honda con el Clarity; precisamente ésta última acaba de publicar en junio de 2021 que cesa la producción del Clarity y que todo ha sido un error.
Son dignas de ver las colas que se producen para el repostaje dada su baja disponibilidad, como ejemplo éstas del pasado 19 de febrero de 2021 en el sur de California:
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— Paulo Acoba ???? (@ferio_252) February 19, 2021
Un detalle importante es el tiempo de recarga, que si bien el primero en repostar lo hace aproximadamente en 5 minutos, el segundo debe esperar al menos media hora a que la estación presurice de nuevo el hidrógeno para poderlo inyectar en el coche.
Decimos esto para los que argumentan la supuesta ventaja de la rapidez del repostaje.
La guinda a este coctel la pone la extrema volatilidad del hidrógeno, si dejas un coche de hidrógeno durante un tiempo sin moverse cuando lo hagas veras que ha sufrido una merma de capacidad notable, llegando a vaciarse totalmente en 3 meses, ese tipo de cosas no te las cuentan.
La seguridad en caso de colisión es bastante cuestionable, no hay nada 100% seguro, el hidrógeno está almacenado bajo los asientos a una presión de 700 atmósferas, ante el mínimo golpe mal dado hay que tener en cuenta que estás sentado sobre un auténtico polvorín de un gas altamente inflamable con la mínima chispa, el simple rozamiento de la chapa con el asfalto en un golpe crea muchas.
Hay que tener en cuenta la elevada seguridad que requiere la manipulación, transporte y suministro y teniendo en cuenta la ecología las emisiones de CO2 derivadas de todo ese proceso de generación del hidrógeno.
Verás en los medios vendiendo las bondades del hidrógeno pero nadie te cuenta el porqué de la escasez de hidrogeneras, a día de hoy solo hay abiertas al público en toda España tres hidrogeneras y otras cuatro proyectadas, según los datos del Centro Nacional del Hidrógeno. Montar una hidrogenera supone un mínimo de 2 millones de euros, lo del hidrógeno es un brindis al sol.
Por otro lado está el problema que genera su almacenamiento, el NIMBY, o Not In My Back Yard, nadie quiere tener una instalación de este tipo cerca de su casa, en Noruega se cerraron todas las “hidrogeneras” tras un incidente en una de ellas.
El catedrático de la Universidad de Sevilla Antonio Gómez Expósito https://youtu.be/OWRtEIFKmEU?t=9896 lo explica perfectamente ahí.
El hidrógeno es un gas incoloro pero se le asignan diferentes colores según la técnica de generación que se haya seguido en su obtención.
Colores del Hidrógeno según su generación. Fuente: North American Council for Freight Efficiency
Los 2 tipos de hidrógeno más conocidos son:
- el azul, que es hidrógeno producido con hidrocarburos (gas, carbón, petróleo…) que es la inmensa mayoría del hidrógeno producido a día de hoy,
- y el verde, que es el producido con excedentes de energía renovable.
No hay manera de saber la procedencia del hidrógeno, se pueden mezclar sin que el consumidor sea consciente de ello, tenlo en cuenta para evitar estafas con el hidrógeno, que seguro las habrá a no ser que se desarrolle consistentemente el organismo y los procedimientos que lo controlen.
Otro detalle que te debe poner en alerta es el excesivo interés por parte de algunas instituciones, la mayoría de compañías petrolíferas y algunas compañías eléctricas por desarrollar infraestructuras como la Red de Hidrógeno Europea.
Red de Hidrógeno Europea
Se está diseñando una red troncal que llevará hidrógeno por toda Europa, se construiría una interconexión nueva con Francia y se traería el generado con renovables (solar principalmente) desde el norte de África a través de España.
Un consorcio corporativo y de nueve estados de la UE ha presentado el plan para crear una red de hidroductos y estaciones de distribución de hidrógeno en las próximas dos décadas. Algunos detalles:
- 23.000 kilómetros de canalización, la mayoría adaptando gasoductos que actualmente transportan Gas Natural.
- España contará con siete centros de H2 (seremos el nº 2 europeo, tras los ocho de Alemania) y dos interconexiones con África para captar el conseguido con placas solares.
Sorprende que algo que requiere semejantes inversiones esté obteniendo tanto apoyo y algo que requiere mucha menos inversión, mucha menos complejidad y que está demostrada su eficiencia como es una red local de puntos de carga, no esté teniendo el apoyo por parte de Ayuntamientos, Comunidades y sobre todo Gobierno Central, que se empeña en desarrollar el hidrógeno verde en su Hoja de Ruta del Hidrógeno: una apuesta por el hidrógeno renovable.
Se supone que para 2030 existirá una red con un mínimo de 100 hidrogeneras, hacer cuentas de la cantidad de puntos de recarga rápida que se podrían montar por lo que cuestan esas infraestructuras.
Las trabas burocráticas suponen el mayor freno al despliegue de las redes de recarga tal como relata Daniel Perez de Zunder.
Las supuestas ventajas del hidrógeno verde no tendrán aplicación más que en sectores como el tráfico ferroviario, marítimo y quizás el aéreo; en el terrestre quizá puedan rentabilizarlo en los camiones de gran tonelaje, en el ámbito privado ni lo es ni será nunca una alternativa económica ni ecológicamente superior a los actuales vehículos con baterías, no te hablo de los futuros, que gracias a baterías con más capacidad y menor peso lograrán superar a los vehículos de combustión en todos los aspectos, incluido el económico antes de 2030.
La bajada de costes de implantación de parques solares y eólicos parece que no es suficiente incentivo, hay que gastar más en algo incierto a día de hoy, debe ser que nos sobra el dinero y nos falta sol y terreno.
El libro que acaban de publicar en la Universidad de Coruña sobre sistemas de almacenamiento de energía y el uso del hidrógeno como vector energético está co-escrito por uno de nuestros colaboradores, Jose Luis Casteleiro, en él se dan todos los datos de lo que este elemento puede dar de si en el estado de la técnica actual.
Es y será durante mucho tiempo una guía de referencia tanto para los que lo defienden con conocimiento como los cuñados que se piensan que puede ser un sustituto ecológico de la gasolina, no son conscientes que supone la dependencia de un gran sistema sobre el que el público no tienen ningún control, solo grandes corporaciones, cosa que con la electricidad si que puedes producirla tu mismo de forma 100% renovable y con ella recargar tu vehículo.
Son 167 páginas de magnífica información técnica muy fácil de entender, incluso para personas sin estudios universitarios.
Lo mejor de todo es que es gratuito y está disponible para su descarga para todo el que le pueda interesar:
https://bit.ly/Hidrogeno-futuro-energia-electrica
Por estas y otras cada vez más razones el hidrógeno no es el futuro de los coches eléctricos tal como lo detalla exquisitamente Joan Dalmau de coches.net:
También son contundentes las razones sobre el coche con motor de hidrógeno de Eduardo Arcos: