La mejora del confort auditivo que nos proporcionan los vehículos eléctricos es un aspecto que muy pocas veces se valora en su justa medida. Hoy os traemos un estudio del Instituto de Salud Carlos III de Madrid y del Instituto Global de Salud de Barcelona en el que podemos apreciar el grave problema que supone la contaminación acústica.
El ruido provocado por el tráfico rodado supone la mayor fuente de contaminación acústica por delante del ferrocarril, los aviones y las industrias y para que tengamos una idea de lo dañino que puede llegar a ser, la Unión Europea calcula que el ruido es responsable de 16.600 muertes prematuras al año y cuatro de cada diez habitantes de la Unión Europea (40%) están expuestos a niveles de ruido de tráfico superiores a 55 decibelios, el 20% a más de 65 y el 30% soporta más de 55 decibelios por la noche.
La OMS considera que por encima de 65 decibelios el ruido empieza a ser peligroso. En Reino Unido se calcula que el ruido del tráfico es el causante de nada más y nada menos que 3.000 muertes.
Salud y niveles de ruido
Efectivamente, estamos hablando de mucho más que una simple molestia.
En España el impacto sanitario ha sido cuantificado: casi 9 millones de personas en España viven por encima de lo que se considera una sonoridad saludable. Tras Japón, somos la nación más “ruidosa” del planeta o, mejor dicho, el segundo país con más índice de población expuesta a altos niveles de ruido.
Un ejemplo: En Madrid (decimosexta ciudad más ruidosa del mundo) por cada decibelio que sobrepasa esos “idílicos” 65, los ingresos hospitalarios se incrementan en un 5,3%. Además, el ISGlobal de Barcelona (séptima urbe más ruidosa del mundo) ha llegado a la conclusión de que el ruido del tráfico de esta ciudad provoca más enfermedades que la falta de actividad física y la contaminación del aire. El ruido del tráfico en Barcelona constituye el 36% de la carga de enfermedad en el ámbito de la planificación urbana y transporte.
En un estudio reciente en 19 ciudades españolas se observó que el 27,7% de su población soportaba niveles por encima de los 65 Decibelios.
Resultado de imagen de decibelios en España
Pero, ¿tan grave es la situación? Pues bien, dejando al margen alarmismos y ciñéndonos a estudios rigurosos, el ruido es responsable directo de trastornos del sueño, incremento del estrés, aumento de las enfermedades cardíacas (anginas de pecho y/o infartos agudos de miocardio), problemas auditivos, trastornos de aprendizaje y concentración, problemas neurodegenerativos (alzhéimer, párkinson) y psiquiátricos, empobrecimiento de relaciones sociales, etc.
Diversos estudios constatan también que el ruido que producimos está relacionado con los partos prematuros, el bajo peso de los neonatos y la mortalidad fetal.
Con todos estos datos creo que estaremos todos de acuerdo en que vivimos inmersos en un entorno que urge mejorar y la movilidad eléctrica tiene mucho que decir al respecto.
Como problema de Salud Pública que es, las administraciones, una vez más, deberían plantearse el apoyo al vehículo eléctrico como un elemento que aporta confort y calidad ambiental a millones de habitantes en este “delicado” país.
